Si hay un país que, en el próximo año, estará en boca de todos, ese es Sudáfrica. No importan los problemas sociales, la crisis económica o los conflictos políticos: la Copa Mundial FIFA 2010 se celebrará en tierra sudafricana y eso alcanza para que dicha nación llame la atención de millones de personas de todo el planeta.

Los afortunados viajeros que lleguen hasta Sudáfrica para ver el Mundial tendrán la posibilidad de recorrer sus maravillosos parques nacionales y disfrutar la naturaleza salvaje. Para ellos, y para los que seguiremos el torneo por televisión e Internet, la cita mundialista es una buena ocasión para acercarse la cultura y la historia del país. La película que motiva este artículo, basada en hechos reales, también lo es.

El precio de la libertad

Goodbye Bafana, cuya traducción literal es Adiós Bafana pero que, en Argentina, se estrenará como El precio de la libertad, es un drama de 117 minutos dirigido por Bille August y protagonizado por Joseph Fiennes, Dennis Haysbert y Diane Kruger. Seis países se involucraron en la co-producción de esta cinta que comienza en 1968 y transcurre en pleno apartheid.

Sudáfrica, por entonces, se encontraba gobernada por el Partido Nacionalista. El apartheid no era otra cosa que la segregación racial: la minoría de cuatro millones de blancos explotaba y sometía a la mayoría de 25 millones de negros. Hombres y mujeres de raza negra no podían votar, tener tierras, abrir un negocio, acceder a la educación o moverse con libertad.

Dispuestos a mantener el poder, los blancos prohíben las organizaciones negras, carcelando a sus líderes en Robben Island. Uno de los guardias de esta prisión es James Gregory (interpretado por Fiennes), el carcelero del pacifista Nelson Mandela (Haysbert). Gregory aprendió a hablar xhosa de niño y puede espiar a los prisioneros negros; sin embargo, la ecuación no sale bien. La influencia de Mandela, quien estuvo detenido durante 27 años por luchar por la paz y la libertad, termina por socavar la lealtad de Gregory al régimen.

El precio de la libertad

El título del filme menciona la palabra Bafana, que quiere decir “chico” en xhosa. Así nombraba el carcelero a un amigo negro que tuvo en su infancia. Tal vez dicha relación de amistad haya sido el primer paso que dio Gregory hasta comprender que negros y blancos podían convivir en armonía, tal como se convence tras intensificar su trato con Mandela. La actitud tolerante de Gregory hacia el líder pacifista le genera conflictos con su esposa (Kruger), sus vecinos y sus jefes.

En las notas de producción que publica LaHiguera.net, Fiennes comenta que decidió participar de El poder de la libertad ya que se enamoró del guión “con sólo leerlo”. El actor destaca que el tema de la película, su personaje y el director fueron motivos que lo llevaron a querer formar parte de la propuesta.

La historia puede resultar interesante para cualquier tipo de público. Sin embargo, el filme no ha logrado conquistar a la crítica. En la recopilación de comentarios publicados por los medios que realiza FilmAffinity.com, puede leerse que El poder de la libertad es una película “tan bienintencionada como plana y previsible”, que no ofrece sorpresas y que se parece a un telefilme.

A más de dos años de su estreno original, Goodbye Bafana llegará el próximo jueves a la cartelera comercial argentina.

Trailer de El precio de la libertad

TITULO ORIGINAL: Goodbye Bafana
PAIS: Reino Unido / Francia / Alemania / Bélgica / Italia / Sudáfrica
DIRECCION: Bille August
GUION: Greg Latter y John Kaylin, en base a un libro de Bob Graham y James Gregory
ACTORES: Joseph Fiennes, Dennis Haysbert, Diane Kruger, Faith Ndukwana, Terry Pheto, Lesley Mongezi, Zingi Mtuluza, Mehboob Bawa, Shakes Myeko, Sizwe Msutu, Adrian Galley.
GENERO: Drama
ESTRENO: 11 de abril de 2007 (Festival de Berlín), 27 de abril de 2007 (España), 25 de noviembre de 2007 (Festival de San Luis – Argentina), 14 de noviembre de 2008 (Venezuela), 2 de julio de 2009 (Argentina)
RECOMENDACION DE POCHOCLOS: Buena opción para conocer la historia de Mandela y descubrir la compleja relación entre negros y blancos en Sudáfrica; sin embargo, carece de la profundidad que podría esperarse.