El rastro (The tracker)
Más de seis años. Ese es el tiempo que habrá pasado desde el estreno original de esta película en el Festival Internacional de Melbourne y su desembarco en la cartelera argentina, previsto para el próximo jueves. Mientras tanto, el filme se exhibió en decenas de eventos (Venecia, Valladolid, San Francisco, París, México D.F.), incluyendo al Festival de Cine Independiente de Buenos Aires (BAFICI).
Nunca están claros los motivos que llevan a semejante distancia temporal entre la concepción de una película y su estreno en ciertos países. En este caso, por ejemplo, el director ya ha presentado otras cuatro películas después de ésta. Evidentemente, no se trata de una buena muestra de la actualidad de su arte.

La película en cuestión se titula The tracker y fue traducida al español como El rastro (en Argentina) o El rastreador (en México). El director y guionista es Rolf de Heer, mientras que entre los protagonistas aparecen David Gulpilil, Gary Sweet y Damon Gameau.
Esta producción australiana se sitúa en 1922. Cuatro hombres atraviesan el territorio salvaje de Australia, rastreando a un fugitivo. El líder del grupo es El Fanático (interpretado por Sweet), un hombre frío, calculador y despiadado. Lo acompañan El Seguidor (Gameau), quien es novato en el desierto; El Veterano (Grant Page), más propenso al pensamiento que a la acción; y El Rastreador (Gulpilil), una figura misteriosa que oculta más de lo que muestra.
El grupo está detrás de El Fugitivo (Noel Wilton), un aborigen que es acusado del asesinato de una mujer blanca. Los perseguidores, cuatro hombres blancos, sienten que el territorio que surcan está repleto de aborígenes hostiles ocultos en cada rincón.

Rolf de Heer, el director de la cinta, nació en 1951 en Holanda, aunque desde los ocho años de edad reside en Australia. Graduado de la Australian Film Televisión & Radio School, de Heer ha rechazado propuestas para dirigir en Hollywood, según lo mencionado por El Bazar del Espectáculo.
En las notas de producción reproducidas por este sitio, el cineasta destaca que la idea de El rastro nació cuando advirtió que cierta parte de la historia australiana nunca había sido mostrada en el cine. Por eso, a través de un relato de ficción, intentó mostrar las prácticas y actitudes que mantenía la sociedad australiana durante la década del ’20.
Como destaca la Embajada de Australia en Argentina (que exhibió la película en el marco de un evento), de Heer ha desnudado la discriminación y la tortura a la que eran sometidos los aborígenes.
En IMDB.com, la mayoría de los espectadores ha elogiado a esta película, incluyendo a varios que le otorgaron la máxima calificación posible (diez puntos) por su intensidad y buena música. Entre las pocas excepciones, hay quienes acusan a El rastro de ser pretenciosa, lenta y aburrida.
Trailer de El rastro
TITULO ORIGINAL: The tracker
PAIS: Australia
DIRECCION Y GUION: Rolf de Heer
ACTORES: David Gulpilil, Gary Sweet, Damon Gameau, Grant Page, Noel Wilton.
GENERO: Drama
ESTRENO: 8 de agosto de 2002 (Australia), 25 de diciembre de 2008 (Argentina)
RECOMENDACION DE POCHOCLOS: Una buena oportunidad para descubrir el cine australiano, con una película que se remonta a un pasado oscuro y violento.
Pochoclos.com dice:

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Julián el 19 de Diciembre de 2008














20 de Diciembre de 2008 a las 11:04 am
Les recomiendo tambien del cine asutraliano “Cerca de la Libertad” de Phillip Noyce. Habria que buscar la trayectoria de estos directores por que en estos años se estan haciendo buenos trabajos.
29 de Diciembre de 2008 a las 12:54 pm
“El rastro” es una película australiana que sustenta una interpretación racista acerca de la realidad y el conflicto social. Trata sobre un negro bueno (un australoide probablemente de la etnia arunta o aranda), omnipotente, sabio, incansable y frugal que, vaya a saber por qué razones, no explicitadas por el filme, siendo tan bueno y tan íntegro se presta para guiar a una comisión policial —tres blancos— que busca detener en el interior de Australia a otro negro acusado injustamente del asesinato de una mujer blanca. Lo de “detener” es un decir: queda claro con el correr de las escenas que con presentar sus orejas al tribunal la tarea está perfectamente cumplida, y si las orejas no son las del buscado, o hay más orejas que las que suele usar una persona, mala suerte (para sus dueños). En el camino, la partida, comandada por un fanático supremacista blanco, aprovecha para eliminar a cuanto aborigen tiene el infortunio de dejarse ver. Pese a ello, el negro “bueno” no sólo no se fuga, lo cual para él es fácil, sino que sirve al fanático virtuosa y lealmente, rastreando con tenacidad las casi imperceptibles huellas del negro fugitivo, advirtiendo a su jefe de los peligros potenciales y aconsejando las mejores alternativas para evitarlos y acortar la distancia con el perseguido y apresarlo.
(Continúa: juan-del-sur.blogspot.com)
11 de Enero de 2009 a las 10:35 am
esta pelicula esta muy piola
26 de Julio de 2009 a las 8:32 pm
Es una pelicula para tener en la videoteca. Me pareció renovadora por una gran cantidad de recursos no vistos en cine. Se logró que la música y la imagen sea una sola cosa. Van de la mano y se entienden muy bien. Excelente las letras. Fortísima. Muy buena fotografía. Creo que no pudo tener mejor final. “Yo te condeno en el nombre de los pueblos de la tierra”. Sentí una justicia reordenadora. Un cambio trascendental que obviamente me hizo llorar de alegría, o nostalgia. no estoy seguro que fue lo que me movió internamente. The Tracker. Una peli que refleja un verdadero estado emotivo, un estado del alma.