Todo está guardado en la memoria,
sueño de la vida y de la historia

La memoria despierta para herir
a los pueblos dormidos
que no la dejan vivir
libre como el viento

Las estrofas que dan inicio a esta reseña pertenecen a La memoria, una de las más bellas canciones del argentino León Gieco. El tema hace referencia a como ciertos hechos no deben, o no pueden, ser olvidados.

Pero, ¿qué ocurre cuando este ejercicio de revisión histórica se ve afectado por una situación personal que impide la acción recordatoria? La cuestión se vuelve paradójica y hasta trágica.

Bucarest, la memoria perdida es un documental dirigido por el catalán Albert Solé que muestra los esfuerzos que realiza el propio cineasta por recuperar sus raíces. Es que este hombre es hijo del político español Jordi Solé Tura (ex ministro de Cultura), quien fuera obligado a exiliarse durante la dictadura franquista a fines de los años ’50. En 1962, en el destierro, nació Albert.

Bucarest, la memoria perdida

Jordi ha sido protagonista de innumerables acontecimientos políticos y sociales durante su vida. Sin embargo, tras el exilio político, ahora sufre un exilio interior que no admite regresos: su lucha contra el mal de Alzheimer. La memoria, ese tesoro que Albert intenta recuperar para entenderse a sí mismo, se pierde cada día ante el avance imparable de la enfermedad.

De esta forma, el documental intenta recuperar los recuerdos de los Solé, que en cierta forma son los recuerdos de una gran parte de España. Frente a la cámara desfilarán personajes históricos como Santiago Carrillo, Jorge Semprún, Manuel Fraga y Jordi Pujol, junto a historias de la resistencia antifranquista y de la Guerra Fría.

Y al conocer distintos aspectos de la vida de Albert, uno puede afirmar que tuvo una verdadera existencia de película. Si bien cuenta con tres nacionalidades, ninguna corresponde a su lugar de nacimiento real. Recién a los 10 años de edad se enteró que había nacido en Rumania, en la clandestinidad y protegido por el Partido Comunista de España en el exilio. Sus datos personales fueron falsificados, en un intento por mantener en secreto toda pista que pudiera develar que allí funcionaba la principal emisora antifranquista: Radio España Independiente, donde su padre trabajaba.

Cuando Jordi fue expulsado del partido por discrepancias, su familia queda al desamparo y debe regresar al territorio español. El dirigente sufre la persecución a través de torturas y el encierro.

Bucarest, la memoria perdida

A lo largo de los ochenta minutos del documental, Albert reconstruye su infancia y la historia española. Mientras a Jordi se le escapa la memoria, el director intenta perpetuarla.

En el sitio oficial de la película, y luego de admitir que nunca es fácil rodar una historia autobiográfica, Albert Solé menciona su sufrimiento al advertir que el capital acumulado en la vida intensa de su padre se está perdiendo poco a poco ante el Alzheimer.

Para alivio del cineasta, hay que decir que Bucarest, la memoria perdida será estrenada este 15 de febrero en las salas españolas, por lo que llegará a una buena cantidad de público. Como antecedente, cabe destacar que la cinta se exhibe desde el 14 de enero en una sala de Barcelona y, según las cifras que maneja LaButaca.net, recauda cerca de 4.000 euros semanales, lo que constituye un verdadero éxito comercial.

TITULO ORIGINAL: Bucarest, la memoria perdida
PAIS: España
DIRECCION Y GUION: Albert Solé
GENERO: Documental
ESTRENO: 15 de febrero de 2008 (España)
RECOMENDACION DE POCHOCLOS: Una arriesgada propuesta por parte de Solé, que se atreve a repasar la historia española desde la experiencia de su familia. La enfermedad de su padre resulta un impulso a su admirable búsqueda personal.